Compañía en el exterior ["offshore"]: opción
ventajosa
Abrir una compañía offshore puede ser una excelente alternativa para las
empresas personas físicas que deseen invertir en el exterior, sin la
necesidad de pagar impuestos exorbitantes que, en muchos casos, pueden hacer
que no sea viable la inversión que se ha hecho.
Es común, por ejemplo, que grandes empresas abran una compañía offshore
para realizar pruebas con un producto ó servicio determinado, antes de
ponerlo a disposición para la comercialización. La baja carga fiscal y la
facilidad de operar en diversos países del mundo, son los principales
atractivos locales que mantienen las fronteras abiertas para la instalación
de compañías offshore.
Personas físicas
Para las personas físicas, una compañía offshore es interesante. Ella
posibilita las aplicaciones financieras, la compra y venta de patrimonio
personal y la transmisión de herencia sin los costos, discusiones y demoras
inherentes a un inventario. Todo eso dentro de un ambiente que garantice
sigilo, privacidad en los negocios, seguro, exenciones fiscales y el acceso
eventual a determinados tipos de financiamiento internacional, con impuestos
reducidos.
Los profesionales liberales también pueden recurrir a esta alternativa,
recibiendo por los servicios prestados por intermedio de una compañía
offshore, como forma de aliviar la carga tributaria referente a sus honorarios.
También los que quieren explorar sus derechos autorales pueden constituir una
compañía offshore y entrar en contacto con licenciadores de todo el mundo.
Personas jurídicas
Varios tipos de negocios pueden beneficiarse de la legislación de los países
que permiten la apertura de compañías offshore. Desde una empresa de
importación y exportación, que puede atender los pedidos de compradores de
diversas partes del mundo a través de una compañía offshore, hasta aquellas
que quieren comprar ó arrendar los derechos de uso de copyright, patente,
marca registrada ó tecnología de sus tenedores originales.
La gama de beneficiarios es inmensa. Además de los negocios citados, es común
constituirse una offshore holding [conjunto de inversiones de una persona,
propiedades, posesiones, en el exterior], que controlaría todo movimiento de
subsidiarias en diversos países. Con este recurso, es posible que una empresa
se capitalice, sin tener que pagar impuestos elevados, al mismo tiempo que
posibilita a las subsidiarias a obtener beneficio de las deducciones de
impuestos en intereses, además de pagar impuestos más bajos generados por la
cobranza de regalías [royalties] y dividendos.
Las empresas del sector financiero, como bancos y aseguradoras, normalmente
usan a las compañías offshore, operando a través de sus filiales. También
las transportadoras registran sus navíos en nombre de compañías offshore y
circulan por el mundo ostentando las banderas de países que cobran menos
tributación.
Algunos de los lugares que poseen legislación autorizando el funcionamiento
de compañías offshore, son las Islas Vírgenes Británicas, Panama.
Hasta mismo en los Estados Unidos ya se considera que las "LLC" [empresas
de responsabilidad limitada] constituidas en el Estado de Delaware,
Florida, Mississippi pueden
operar como "compañías offshore", con beneficios fiscales, desde
que hagan negocios apenas en el exterior.
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